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fragmentos de tierra y mar adentro / lurraren eta itsas zabalaren atalak
Inauguración: 2009-12-18
Hasta: 2010-02-05
Evelyn Hellenschmidt, Etville, Hessen, Alemania, 1962, regresa a la galería ARTEKO con fragmentos de tierra y mar adentro, un resumen de la exposición que ha presentado este año en abril y en junio en la galería Raquel Ponce de Madrid y en la Alhóndiga, Segovia, respectivamente. Se trata de la tercera exposición de la escultora alemana, afincada en España desde 1986, en ARTEKO.
Tierra y mar adentro muestra esculturas centradas en la idea y la imagen del tránsito y representan un nuevo y delicioso ejercicio de reducción –o depuración- y de adecuación del proceso creativo y de la sintaxis escultórica al mensaje poético de Evelyn Hellenschmidt: la artista establece, en cada momento, relaciones entre el devenir del dibujo en el espacio –la línea, omnipresente, es sin duda la forma más liviana que puede concebirse- y la propia actividad constructiva, íntimamente ligada a la imagen de la soledad, a la concentración y a la cavilación.
El proyecto tierra y mar adentro tiene como hilo conductor un “viaje” desde África por el mar hacia Europa. Un viaje impulsado, no por el placer, sino por la supervivencia individual y colectiva. Emigración, huida, evasión, etc. tienen un denominador común: alejarse de situaciones externas y/o internas que son difíciles de soportar.
... Quizás –se pregunta la artista- como individuos estamos atrapados en nuestro auto creado mundo, como las figuras entre las perturbadoras zarzas metálicas que aparentan jaulas, O quizás la sociedad como ente sufre una enfermedad...
En el texto introductorio de tierra y mar adentro el crítico Javier Rubio admite que no puede evitar pensar que toda la obra de Hellenschmidt plantea –o trata de responder a una única pregunta: qué hacer con el hombre, con el individuo, con la figura?, y señala: Son, precisamente, estas referencias figurativas las que caracterizan a una escultura que, por lo demás, busca siempre las estructuras mínimas, la pureza geométrica y la liviandad de lo esquemático (y aun de lo dibujístico, porque aquí la línea es el argumento principal); aunque tal vez sería más apropiado decir que es el modo en que tales personajes se insertan o se ocultan en la escultura lo que la hace tan peculiar: la figura humana no protagoniza la obra, sino que la habita y, a menudo, no es más que una diminuta y escuálida forma en la que el espectador no repara en un primer momento.
Pero luego insiste: los modelos, maquetas y obras antiguas que se almacenan en el estudio de Evelyn Hellenschmidt sí muestran al individuo en el centro mismo de la escultura, en su núcleo; es él quien genera la espiral que le envuelve y se escapa luego, empequeñeciéndolo; de él crece un árbol que se ramifica hasta volverlo insignificante... Y pienso que estas imágenes nunca son realmente metáforas -Hellenschmidt ha señalado que abomina de ellas; es decir: abjura de la narración aún más que del formalismo estricto- sino, más bien, soluciones o respuestas plásticas al hecho mismo, al problema de la existencia del individuo en el espacio.
Galería ARTEKO
SALA 2
c/ Corta, 4