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"LOS TRAZOS DE LA CANCION" Para un aborigen australiano, su país es como una inmensa partitura musical: allí donde pisa puede cantar canciones inmemoriales que hacen surgir el paisaje. Sus antepasados hicieron camino envolviendo la tierra en una malla de música. El conocimiento de estas sendas fue transmitido a través de canciones y de pinturas. La música y la pintura permiten un reencuentro con un mundo en creación, un mundo visto por primera vez y que vuelve a adquirir una dimensión misteriosa y mágica. El papel nos sitúa ante un territorio inexplorado abierto a múltiples recorridos y encuentros. De la misma manera en que Heidegger en sus “ Caminos de bosque” deja vagar la mente atreviéndose a redescubrir los caminos y senderos ocultos, una mirada nómada , vagabunda, un trazo corto y un ritmo estructurado al modo de una melodía lentamente improvisada, genera un paisaje intuido. Invención del paisaje. Papel, textura, pincel, tinta, lápiz, color, formas, ritmos, blanco, vacíos, espesura. Encuentro con la miniatura, detalle, la obra como un detalle amplificado. Redondez. Ausencia de centro. Y al fin la obra de arte- poema, pintura composición musical, es un “canto del pescador”: más allá de las palabras, de las formas y sonidos, es la experiencia directa e intuitiva de una realidad que ningún acercamiento discursivo puede alcanzar. “
¿ Me preguntáis donde reside la suprema verdad?
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